«Si no tienes un amigo que te diga tus defectos, búscate un enemigo».
Pitagoras
Los enemigos de hoy en día son voraces y potentes y múltiples. Algunos peligrosos los tenemos dentro de casa.
Un economista británico decía : “Necesitamos ver hechos concretos para contrarrestar el cinismo”
¿Quien marca el techo el leader o su equipo?
En el mundo de la dirección de empresas no hay hechos concretos que nos demuestren que se ha cambiado de una gestión autoritaria a otra de desarrollo de talento……de momento sólo hay palabras.
El mundo en el que estamos viviendo necesita visiones múltiples.
Ha pasado a la historia el tiempo del directivo visionario que no necesitaba compartir sus puntos de vista con nadie a la hora de desarrollar y llevar a la realidad su idea de negocio, únicamente necesitaba acólitos y gregarios.
El mundo de la empresa se ha convertido en global y transparente. La repercusión que cualquier error y su posterior mala resolución, puede comportar en la reputación de una empresa, jamás ha sido tan importante como ahora.
El estancamiento y el anclaje a un punto fijo desde el que se desarrolló la empresa, o el jugárselo todo a la visión de una persona, puede acabar con la misma dada la velocidad del cambio al que están sometidos los negocios.
El liderazgo autoritario comporta que no existan aportaciones y valoraciones dentro de la empresa y si estas vienen de fuera (clientes, competencia…) el proceso puede ser mucho mas doloroso.
Si no somos capaces de crear dentro de nuestra empresa equipos dirigidos con empowerment, navegamos a la deriva de cualquier viento exterior. Dirigir con empowerment refuerza las paredes de nuestro barco y dificulta su asalto.
Que un CEO o cualquier mando intermedio se convierta en el techo de su equipo mediante una mala dirección no se lo puede permitir hoy en día ninguna empresa: primero porque empobrece la visión de la propia empresa, segundo por la fuga de talento a otras empresas que en un mundo tan competitivo como el que vivimos, harán que la nuestra sea mucho más vulnerable.
¿Nos tomamos en serio el talento?
Nos llenamos la boca hablando de captación de talento y no valoramos el que una mala dirección lo destruye dentro de nuestras empresas únicamente no abriendo posibilidades para hacerlo efectivo.
Si la empresa implantada esta teniendo dificultades para entender que no hay alternativas a subirse al tren de la revolución 4.0, cuanto más para cambiar su estilo de dirección como opción estratégica que no nos va a llevar a resultados inmediatos.
Es cierto que el futuro nos va a deparar en determinados ámbitos la sustitución de personas por máquinas y esto variara las reglas del juego de la gestión aunque la dirección de robots no va a necesitar de directivos, necesitará de algoritmos siendo la tarea del directivo que el potencial que supone la interacción hombre/máquina lleve a su máxima expresión el talento humano que es el que va a marcar la diferencia.
En resumen necesitamos un directivo que:
Es decir, un líder que abra caminos a su equipo no se los cierre a su medida siendo su misión que el equipo sea más grande que él.
Para finalizar
En Linkedin encontramos en relación al trabajo las siguientes tendencias cara a 2020:
pero de estos temas y de los directivos que se necesitan para desarrollarlos, hablaremos en otro artículo.